Tener una meta, siempre hay una opción para lograrla.

Las personas a menudo dicen que no tienen otra opción cuando se enfrentan a un callejón sin salida de camino a su meta. Ellos dicen que no tienen más remedio que tomar la única dirección que piensan que está disponible. Aunque para llegar a una meta, siempre hay más de un camino. Por lo que si una persona piensa que para llegar a la meta solo hay una forma de hacerlo, generalmente esa persona está equivocada.

Alcanzar una meta requiere adaptación a las circunstancias y los cambios. Tenemos que entender que para llegar a nuestra meta tenemos que asumir la responsabilidad de adaptarnos y saber que lo que hagamos tendrá consecuencias que nos harán ir más rápido o más lento hacia nuestra meta.

Lo remarcaré, creer que sólo hay una forma de cumplir una meta está muy lejos de la realidad.Siempre hay más de una opción. Es más, salvo que sea una meta MUY específica, habrá más de dos y tres formas de cumplirla.

Hay muchas opciones para lograr tu meta

Tenemos muchas opciones para llegar a nuestra meta. Siempre y cuando puedas hacer algo para salvar los obstáculos, habrá una forma de conseguirlo. Otra cosa, es que sea rápido llegar a la meta.

Pongamos un ejemplo un poco radical sobre llegar a metas difíciles. Por ejemplo la liberad como meta de los antiguos gladiadores o esclavos romanos. La mayoría de ellos no estaban allí jugándose la vida por su propia voluntad, sino porque estaban forzados a ello y por lo tanto, no tenían más remedio que obedecer.

Sin embargo, aunque privados de su libertad y sin una meta propia, aún estaban en capacidad de decidir si querían sublevarse contra sus “amos” e intentar recuperar su libertad como meta. Se dieron varias revoluciones por parte de los esclavos romanos que buscaban ser libres aunque a priori, “no tuvieran opciones”.

Si bien es cierto que acabaron muriendo la gran mayoría, en este caso lo importante es remarcar que si tienes una meta, tienes alguna opción para llegar a ella, si estás dispuesto a arriesgar lo suficiente.

Llegar a tu meta es posible, pero exige ser responsable con las consecuencias que pueda acarrear también.

Algunos son esclavos voluntarios. Ellos voluntariamente olvidan su meta personal porque resulta más sencillo entregarse y dejarse guiar.

Algunos otros se limitan a aceptar su destino como esclavos, y dejar de pensar en esa meta que tenía voluntariamente. Se rinden a la mínima dificultad. En cambio algunos otros se niegan a renunciar a su sueño, a su meta, su objetivo. Y lo siguen intentando alcanzar.Hay más de una opción para tratar una meta.

El tipo de vida que tenemos es la vida que elegimos. No se puede culpar a nadie por la forma en que su vida termina.

Nadie puede obligarte a un tipo de vida que te aleje de tu meta si tú no quieres.Ni siquiera con un arma apuntando a la cabeza. Incluso entonces tú decides al final. Cada elección tiene su consecuencia.
La pregunta es, ¿tienes una meta que lograr ya?

Deja un comentario