Mitos del amor romántico: El problema de los celos en la relación de pareja

Todos y todas nos hemos criado en una cultura donde, desde las familias hasta el cine, se nos invita a creer que el amor romántico es el único modelo real y el que debemos esperar y buscar. Como si sólo fuera esa la única forma de amar. ¿Te suena la frase de quien bien te quiere te hará llorar?

Por supuesto, ni mucho menos es verdad. Esto refleja una idealización del amor y que todo se puede perdonar, cuando no debería de ser así. ¡Me gustaría saber qué piensas en los comentarios!

El mito del amor romántico y que los celos son sinónimo de amor.

Como ya te estaba adelantando al inicio, hoy vamos a centrarnos en ese mito del amor de que los celos, están ahí porque hay amor. Cuando la realidad es otra, menos bonita. Porque aunque no nos guste reconocerlo, los celos no implican amor, sino otras emociones ligadas a la inseguridad personal, que poco tiene que ver con la persona amada, y mucho con la autoestima y el autoconcepto de nosotros mismos o mismas.

Y es que esa creencia de que sin celos no hay amor del amor romántico, puede causarte más dolor que alegrías. Aunque nos hayan inculcado que el amor todo lo puede, nos debemos a nosotros mismos y mismas, ser capaces de ver al menos qué hay detrás de los celos en una relación de pareja.

¿De donde surge la idea del amor romántico de que los celos son una señal de cariño?

Esta creencia, históricamente, proviene del modelo anterior al amor romántico, conocido como el amor cortés, que se remonta al siglo 18 nada menos y en el que la tónica habitual son los romances secretos y prohibidos al ser común las bodas concertadas por intereses ajenos al concepto de amor.

Es común que te puedas sentir más amada con la demostración de celos de tu pareja, porque hemos aprendido que esto significa que al otro le importas.

Y aunque puede considerarse que es así, eso no implica necesariamente que la importancia sea por amor, sino por otros motivos como inseguridad…sensación de propiedad sobre la persona amada… en otras palabras, sentimientos que poco tienen que ver con el amor que nos gustaría ver.

Esta idea de que los celos demuestran amor es una creencia distorsionada ya que el amor se basa en la experiencia del cuidado, la unión, el compromiso con el otro, la comprensión de las necesidades del otro o la capacidad de tratar con el dar y recibir teniendo una manera de ver el mundo parecida. (Ya otro día hablamos de esa idea de que “los opuestos se atraen” si quieres).

Los celos están ligados a la experiencia del poder, el control, el miedo y el enfoque de las necesidades propias antes que preocuparse por lo que necesita la otra persona. Los celos son egoístas. Es perfectamente posible vivir el amor sin la experiencia de los celos. De hecho, es el amor más sano y duradero.

Sin embargo, en una cultura basada en el amor romántico, esto se ve de una manera muy extrañeza y con cierta desconfianza.

Después de todo lo “normal” es pensar que sino hay celos, es que no hay amor. Es más, no hay pocas parejas que buscan que su novio o novia, su mujer o su marido, sientan celos de manera intencionada para sentir que les ama, algo que terminará por dañar cualquier relación.

Cuando los celos se confunden con el cuidado

La frase “Quien ama se preocupa” o “Sólo me importa lo que es mío” está constantemente en el discurso de los celos y hace que los celos asociados con el amor sean socialmente aceptados como algo común e incluso justificable.

Hay que decir que los celos son la puerta de entrada a situaciones que potencialmente pueden ser más peligrosas en una relación de pareja, o fuera de ella, llegando a la violencia física e incluso a agresiones que pueden llegar a la muerte. Aunque no parezcan un riesgo en sí mismos, son el inicio de otros comportamientos que buscan justificarse con ese sentimiento de celos como algo aceptable y entendible.

Cuando entiendes por la cultura social que los celos son sinónimo de querer cuidar a la otra persona, se cae en un error muy importante. Porque querer cuidar a alguien no significa controlar, vigilar o interrogar a la otra persona. Eso no es amor.

El cuidado implica afecto, preocupación por el bienestar de los demás y por sus necesidades, no por nuestras preocupaciones personales.

Es extremadamente difícil mantener una relación de pareja con alguien en control. Más difícil aún si la persona, además de controlar, manipula a la pareja para que se sienta culpable por no aceptar el “amor” que se le dirige.

Pero, ¿cuál es el límite entre la atención y el control en la pareja?

Estos límites se negocian en la propia relación. Sin embargo, si la pareja ha comunicado constantemente la incomodidad de sentirse controlada, vigilada y sofocada, es importante que la pareja la observe y discuta. Y sobre todo no dejarlo pasar como que son cosas puntuales, los celos no aparecen y desaparecen sin más. Detrás de ellos, hay unos límites que se traspasan y que es bueno hablar para aclarar que no se deben traspasar.

Y si la pareja no acepta eso, entonces es posible que pensar en no tenerla como pareja sea una decisión a considerar por doloroso que nos pueda parecer al principio emocionalmente. A la larga, siempre se está mejor sin una relación tóxica encima.

Relación entre inseguridad y celos

Cuando hablamos de inseguridad es necesario observar dos dimensiones de la relación:

Una dimensión personal hacia ti mismo o misma, y otra dimensión sobre tus relaciones con los demás.

Dimensión personal:

La dimensión personal se refiere a la experiencia de inseguridad básica del propio individuo que puede sentir. Es la relación que tiene consigo mismo o misma, su autoestima y su percepción propia.

Con una autoestima baja, miedo al rechazo o al abandono, o si se tiene un complejo de inferioridad respecto a los demás, esas emociones negativas llevarán a que se refleje en su comportamiento en múltiples campos de su vida, dentro de las que se encuentran las relaciones de pareja y la aparición de una necesidad de controlar y de celos.

En el caso de la dimensión personal, la pareja tiene poco que hacer para eliminar esos celos, ya que el problema está en la persona que los siente, y no en ti. Para superar los celos y el miedo al abandono u otras inseguridades, una terapia profesional podría ser de mucha ayuda.

Las inseguridades personales se reducen a medida que aumenta la sensación de control hacia la pareja mediante peleas, discusiones, comportamientos pasivo agresivos… algo que jamás estará justificado.

Dimensión intrapersonal:

Se basa en las relaciones que se establecen con tu entorno. Las dinámicas que se dan, apoyo, enfrentamiento, aceptación, rechazo…

En algunos casos el comportamiento de una persona puede causar celos al despertar inseguridades (con motivos o sin ellos) debido a una falta de comunicación o ser una señal de que la relación no es tan buena como se pensaba y que existen puntos que no nos gustan.

Por ejemplo, no mencionar jamás a donde se va y tener una vida personal de la que tu pareja no sabe nada si te pregunta, puede despertar sospechas y recelos. Ya que no es lo mismo querer tener privacidad y no tener que contar todo, a nunca decir nada sobre uno o una misma. En las relaciones interpersonales, existen comportamientos que afectarán a los demás y que dañarán o mejorarán la relación.

Es importante distinguir cuando una pregunta es apropiada, y cuando tiene un fondo sutil que busca controlar el comportamiento de los demás.

Los celos y su efecto en la relación de pareja

Es importante recordar que uno de los pilares de una relación sana es la confianza entre las parejas. Si esta confianza no existe o se rompe, será un terreno propicio para dudas, inseguridades y celos intensos que acaben por romper la relación de pareja.

Cada pareja es un mundo y viven su relación de una manera diferente, pero siempre debe basarse en la confianza y un diálogo abierto y sincero para que la relación funcione bien a largo plazo. No hay consenso sobre cómo las parejas experimentan los celos.

Algunos creen que los celos añaden aire afrodisíaco a la relación. Otros simplemente no lo toleran. Y otros sufren profundamente. Para mi, una vez que los celos crean una inseguridad o causan cualquier clase de incomodidad o dolor, son un límite que tener claro para que una vida de pareja sea saludable. Los celos tensan y rompen una relación, y no hay que sufrirlos dentro de una pareja sana.

Es esencial que la pareja cree un espacio de diálogo sobre sus inseguridades, dudas, miedos, incomodidades en relación con el otro, para que puedan adaptarse de manera creativa a esta relación.

Los ajustes a lo largo de la relación son constantes, considerando la necesidad de conciliar las diferentes necesidades de cada individuo.

Cuando los celos dañan y perjudican a las personas

Los celos comienzan a entrar en el terreno de la enfermedad cuando causan un daño emocional o físico a la vida de la persona y de su pareja. Algunas de las situaciones que causan dolor son sutiles, y otras muy claras.

Algunos ejemplos de cómo los celos pueden dar algunos comportamientos o tener consecuencias perjudiciales para la vida personal:

  • Problemas de concentración en otros ámbitos personales al estar pensando en qué estará haciendo la pareja.
  • Intentar controlar lo que hace la pareja y con quien.
  • Aislamiento social por centrarse en estar con la pareja, o buscar el aislamiento de la pareja para que sólo esté con la persona celosa.

Estos comportamientos descritos entran dentro de lo que se conoce como celos patológicos. Un cuadro donde la persona se encuentra todo el tiempo en un estado de ansiedad, angustia y sospechas donde puede parecer que todo está en contra suya.

Lo que puede desencadenar en cambios de humor o comportamientos agresivos con su pareja que pueden desencadenar violencia psicológica, física, sexual e incluso la muerte. De ahí la importancia de no tolerar los celos por inofensivos que puedan parecer en un inicio.

Los celos, son tan sólo la parte visible de una situación que puede volverse peligrosa y controladora sino se pone un freno o se busca ayuda.

Un  gran número de crímenes pasionales que vemos hoy se basa en los celos patológicos.

En una relación dominada por los celos, la pareja ya no se ve como una persona sino que es convertida en una propiedad, un objeto de posesión que debe ser defendido a toda costa.

Por lo tanto, es muy importante que la pareja observe la presencia de este tipo de celos en la experiencia de dos, para que puedan tomar medidas preventivas y evitar que la situación empeore.

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