Los recuerdos positivos: O cómo cualquier tiempo pasado fue mejor

Hay momentos a lo largo de nuestra vida que nos las hacen pasar canutas. Épocas en las que estamos sin motivación ninguna, llenos de malas emociones y unas cuantas decisiones erróneas de las que luego nos arrepentimos y deseariamos poder cambiar.

O quizá momentos no tan graves como ha sonado lo anterior en los que sencillamente nos hemos visto envueltos en una situación comprometida como perderse en alguna ciudad nueva o quedar tirado con el coche por quedarse sin gasolina por un despiste nuestro o del conductor de turno.

Estas situaciones están lejos de resultar graciosas cuando suceden. Pueden llegar a generan estrés, malestar o preocupación entre otras emociones según la intensidad y peligro que consideremos que tienen estas complicaciones.

Lo curioso de esto, es que una vez que ha pasado el tiempo, lo que empezó siendo un mal recuerdo va convirtiéndose lentamente en una historia que llegamos a recordar con cierto cariño y nostalgia.

¿Porqué los malos recuerdos pueden acabar siendo recuerdos positivos?

En realidad, nuestro cerebro sabe lo que se hace. A primera vista, no parece tener mucho sentido adornar una mala experiencia haciendo que creamos que ha sido mejor de lo que fue en realidad. Lo cierto es que sí que hay un motivo para que esto pase así.

Imagínate que no sucediera así y recordáramos exactamente lo mal que lo hemos pasado en alguna situación comprometida, o mejor dicho, de todas las situaciones negativas que hemos pasado. Emocionalmente resultaría en un peso extra agotador y completamente innecesario que podría llegar incluso a bloquearnos y hacer que el miedo a cometer de nuevo errores dolorosos nos impidiera actuar. De ahí que aparezcan más recuerdos positivos con el tiempo.

Para evitar esto, y fomentar un estado de ánimo más estable y saludable, nuestro cerebro nos engaña aliviando la carga emocional que tuvieron esas situaciones comprometidas haciendo que su recuerdo sea más agradable y que incluso sintamos nostalgia del mismo. Además, esto ayuda a crear vínculos hacia el resto de personas que también estaban en esa situación a nuestro lado.

Por supuesto, todo depende de que recuerdo sea. Hay situaciones como la pérdida de un ser querido que difícilmente pueden verse como un recuerdo positivo con el tiempo puesto que son situaciones muy duras y conllevan un gran dolor y una gran pérdida sin ningún beneficio que mitigue en sí el dolor que causan.

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