Los heurísticos o atajos mentales: Heurístico de disponibilidad

El siguiente de los heurísticos o atajos mentales de los que vamos a hablar es el heurístico de disponibilidad. Este atajo mental resulta bastante intuitivo como podréis observar a continuación.

¿En qué consiste el heurístico de disponibilidad?

Como ya hemos mencionado en nuestro artículo anterior ‘Los heurísticos o atajos mentales: Heurístico de representatividad‘ , la función que tienen los heurísticos es ayudarnos a llegar a conclusiones relativamente correctas sin complicarnos la existencia dedicándoles más tiempo y esfuerzo del necesario para escoger qué pensar al respecto. Lo cual habíamos comentado ya, provocaba que nuestras opiniones no fueran siempre correctas.

En el caso del heurístico de representatividad, nuestra mente busca el atajo con el que llegar a la respuesta que necesita a través de los ejemplos que tiene en su entorno más cercano. Es decir, nos fijamos en el circulo en el que solemos movernos de personas y situaciones para determinar nuestra decisión de forma rápida y quizá incorrecta (o por lo menos correcta parcialmente).

Primer ejemplo del heurístico de disponibilidad

Seguramente que después de leer este ejemplo se te ocurrirá alguna situación en la cual has recurrido a este heurístico para tomar alguna decisión automáticamente sin pararte a pensar excesivamente en ello.

Pongamos un par de ejemplos sobre las situaciones en las que solemos utilizar este heurístico de disponibilidad o atajo en la toma de decisiones. Supongamos que en mitad de una conversación tienes que responder si crees que el número de parejas jóvenes que llevan muchos años de pareja se ha reducido y ahora las parejas duran mucho menos.

Para responder a esto normalmente recurriras al uso del heurístico de disponibilidad. Pensarás en los casos que conoces tú de personas que tengan una edad aproximada a la tuya y la de algunas personas que tengan unos cuantos años menos y tomarás esos casos que están en tu entorno para decidir si hay más parejas estables en la gente que tiene menos años que tu, si parece que duran menos, o si no ha cambiado demasiado.

Segundo ejemplo del heurístico de disponibilidad

Otro ejemplo de un caso en el que recurrimos al heurístico de disponibilidad puede ser por ejemplo la búsqueda de empleo, si alrededor tuya hay gente que trabaja y ha conseguido encontrar trabajos nuevos si les han despedido, entonces estarás más predispuesto/a a pensar que aunque sea más difícil que antes, se puede encontrar un trabajo con relativa facilidad.

Si en cambio, conoces a más gente que está buscando sin éxito, es más probable que en principio puedas llegar a pensar que es una tarea titánica conseguirlo en la situación actual.

Tanto en un lado de la balanza como en el otro, el heurístico de disponibilidad cae en el mismo fallo de “suponer” que lo más habitual en nuestro entorno es lo natural y que puede aplicarse al resto de situaciones.

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