La psicología tras el mito del caballero blanco

No existe una figura arquetípica de la Edad Media más recta y correcta que el caballero blanco. Alguien que está siempre dispuesto o dispuesta a sacrificarse para conseguir el amor de su pareja. Como bien narran las novelas de caballería. ¿Quién no querría encarnar a este arquetipo del caballero blanco? ¿Y tu, eres o tienes a alguien que haga de caballero blanco en tu vida? Si lo tienes, enhorabuena. Bueno, o más bien quiero decir…si lo tienes, lo lamento.

No es broma, no es positivo. Hoy vamos a hablar de un perfil de relación tóxica que se disfraza de buenas maneras, pero que en realidad es muy perjudicial. Es como un lobo vestido con piel de cordero. Hoy vamos a hablar del síndrome del Caballero Blanco.

El origen del síndrome del caballero blanco: un poco de historia

Empecemos por el principio de que conocemos entonces al Caballero Blanco. Pues primero tenemos al caballero y éste necesita a una dama a la que salvar y un dragón que lo custodia.

El caballero se enfrenta al dragón, lo vence rescatar la dama y viven juntos para siempre. Tanto el caballero blanco como la dama en apuros lo pueden encargar cualquiera en cualquier clase de relación, incluso en cualquier clase de cultura, aunque en la mitología la estemos cogiendo directamente de la mitología medieval occidental, por decirlo de alguna manera.

Puede ser un hombre o una mujer en una relación de amistad, de pareja laboral o incluso de movimientos sociales.

Los caballeros blancos  o damas blancas estarán allí donde haya personas con problemas o sufriendo. Los caballeros blancos no tienen corazón, sino un radar que les sirve para detectar a personas en desgracia y vulnerables. Él o ella se presenta como el salvador, el que va a reparar todos sus males para reafirmarse él mismo y también a las otras personas.

Esos problemas son como los dragones del cuento.

Son vulnerabilidades de la otra persona, inseguridades o miedos provocados por un estado tortuoso que sólo el caballero podrá solucionar, según él, pero no soluciona nada. Termina haciendo que los demás se queden igual de desgraciados, porque él mismo también es un desgraciado.

Es como un agujero negro que absorbe los problemas de los demás y los convierte en suyos propios. Y espera que, de la misma manera que él va a salvarlos, ellos también les salven a él.

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El caballero blanco que busca salvarte de todo

Ahora bien, este es el modus operandi del Caballero Blanco. Primero detecta un problema demostrando con esa persona una gran empatía y comprensión, muy complacientes, pero más que nada eso le sirve para obtener información útil de la otra persona. Después establece una relación basada en la promesa de resolver todos sus problemas.

Él ofrece su amor y entrega de forma incondicional y con estas formas incondicionales espera obtener también tu gratitud incondicional, que es lo mismo que tu gratitud perpetua. Buscará ante todo, la aprobación de los demás. Si no consiguen esa gratitud, se frustran mucho.

Y llegados a ese punto, pues los caballeros blanco tienen dos opciones o buscan otra relación más agradecida o terminan provocando una interdependencia con la otra persona. Tú dependes de él o ella, y éste depende de tu gratitud.

Los caballeros blancos son muy celosos e inseguros.

Son muy territoriales, estarán encima de la otra persona, puesto que no sólo necesitan su gratitud, sino que temen que ganen autonomía, porque de ser así, cabe el riesgo de que se den cuenta de que no los necesitan y los dejen solos.

Para evitar este abandono, o se victimiza por no recibir suficiente agradecimiento por parte de la otra persona o directamente le recuerda sus faltas para que la otra persona recuerde que sigue siendo imperfecta y que depende de él. No parecen tan rectos, ¿verdad?

Más allá de la perfección y la rectitud moral, en el fondo los caballeros blancos son personas muy vulnerables, con poca tolerancia a la frustración, personas con muy baja autoestima, muy poca empatía. Tienen empatía simulada.

En realidad no son capaces de crear límites entre su propia realidad emocional y la de los demás. Y siendo siempre buenos, sufren muchos contagios emocionales, se identifican demasiado con el dolor ajeno, como si fuera el suyo propio y como cuarto punto.

Además, construyen relaciones de dependencia. Quieren serlo todo para la otra persona que sin ellos no sean nada si hace falta, pues terminan limitando a la otra persona para que no deje de depender de ellos.

4 tipos de caballeros blancos

Por ahora parece que estamos describiendo una joyita, ¿verdad? Pues aquí no queda la cosa, porque es que resulta que existen cuatro tipos de caballeros blancos.

El caballero empático

Se caracteriza por eso mismo, por tener muchísima empatía, se muestra muy servicial y cariñoso, pero solamente es por la necesidad de que lo necesite. Se preocupa demasiado por su protegido hasta el punto de ser asfixiante, no sólo por la asistencia que pueda prestar, sino también por los celos e inseguridades que le atañe.

No le gusta separarse de la otra persona.

Si le pides espacio, te acusará por ingratitud. Se toma la libertad de hacerse mérito de tus logros porque pensará que se lo debes, que tú lo has conseguido gracias a él, aunque puede llegar a sentirse celoso por tus propios logros y siente de alguna manera que esos logros pueden alejarte de él, porque ante todo lo que quiere es que esté con mucho como esté él, pero nunca como un poquito superior a él.

El caballero idealista

Se dedica a exagerar o inflar las cualidades de su rescatado para hacerlo parecer mejor de lo que es y por consecuencia, que los demás vean el buen trabajo que está haciendo, rescatando por supuesto y como constante todos los tipos de caballero, necesita ser reconocido y apreciado y sobre todo, quiere ser reconocido y apreciado por la persona que él o ella misma, idealizado y puesto tan a lo alto.

Si le expresa gratitud se sienten superpoderosos, pero si se sienten que ya no lo necesitan, entonces se dejan ver como una víctima vulnerable y abandonada para que no los deje solos. Y por supuesto, da igual cuánta admiración reciba, nunca será suficiente.

Es como un agujero negro emocional. Todo lo absorbe, pero nada, oye.

El caballero rodeado de peligro

El caballero terrorífico y quizás este sea el más problemático de todos, es el tipo más controlador de todos. Está constantemente percibiendo amenazas de ser atacado emocionalmente. Por eso siempre está como a la que salta.

Puede volverse tremendamente estricto y agresivo con su rescatado.

Él dicta las normas para que esté seguro y aunque en realidad lo que está haciendo es que se sentía seguro, él controlando que es el más crítico y acusador con su rescatado y a la vez es el más vulnerable e inseguro de todos ellos y eso le hace ser el más celoso y el más explosivo de todos.

Y además intenta trasferir sus emociones y sentimientos de vacío, de abandono, de vergüenza y de sus miedos. Así se libera de sus sentimientos al verlos reflejados en el otro. Vamos, una proyección del libro y así. Bueno, de esa manera también se exime de responsabilidades de todos sus actos.

El caballero blanco equilibrado

Y por último, tenemos al caballero equilibrado. Es sensible a las necesidades de los demás, pero sin llegar a ser intrusivo o excesivamente controlador.

Pero su motivación para ayudar no es del todo altruista, sino que lo hace para sentirse bien consigo mismo. Parece más deseable, verdad? Pues resulta que tampoco es la mejor opción, porque fácilmente puede convertirse en algo así como el cazador cazado. Se puede convertir en víctima de alguien que tenga complejo de víctima y que recurra constantemente a él o a ella para desplazarla todas esas responsabilidades de las que no quiera tomar.

Vamos, que resulta que el rescatado termina invirtiendo los papeles de alguna manera. Y antes de terminar, seguro que ya os estaréis preguntando qué hago yo con estos caballeros o qué puedan hacer estos caballeros para salvarse a sí mismos. A ver por parte de los rescatados que sepáis que estáis dentro de una relación de dependencia. No te dejes engañar por las cosas buenas que ha hecho, como gestos de amor o de entrega incondicionales.

Son eso mismo, amor o entrega incondicional que lo han hecho porque él o ella lo han querido o no, porque tú lo hayas pedido, no le debes nada y tienes todo el derecho de seguir con tu vida para saber más sobre relaciones de dependencia y si realmente te sientes muy atado o atada a este tipo de relaciones.

En el fondo son personas inseguras porque en el pasado han sufrido el vacío de sentirse solos o rechazados de verdad. No son capaces de aceptar además este dolor, o también puede pasar que su propio ego les impide ver que realmente tienen un problema.

Por eso mejor prefieren salvar a otros, que no es otra cosa que un intento de desplazamiento de su propia soledad. Así pues, llenan ese hueco emocional, aparte de sentirse útiles y admirado por otros que no es más que un intento desesperado de llenar ese vacío.

Esa poquita autoestima que realmente tienen muy baja un caballero blanco realmente necesita trabajar en tres aspectos tiene que trabajar en su identidad para dejar de ver en las otras almas en desgracia como una extensión de sí mismo, trabajar su autoestima para comenzar a valorarse de una forma más objetiva y en su pasado, para ir curando heridas, superando traumas superables, sí, aceptando además el presente.

En definitiva, todo caballero blanco, aunque sea un arquetipo muy bonito. Y todo eso debe de comprender que son demasiado idealistas. No necesitan damas en apuros que les recuerden que son útiles ni dragones ajenos con los que pelear, mientras que los suyos propios le dan por saco.

A estas alturas no, tu misión es dejar de ser un arquetipo. Puestos a elegir, es mejor que te definas mejor y tengas principios más sólidos. Vamos, que seas un poquito más como un caballero negro, un justiciero anónimo que no necesita reconocimiento como Batman.

Si queréis saber más sobre este tema, os recomiendo el libro El síndrome del Caballero Blanco, donde se aclara todo lo dicho anteriormente y muchísimo más.

REFERENCIA DEL POST: Aquí tienes la fuente, un canal de youtube muy recomendable que no tiene página web propia y que cuyo contenido creo digno de ser compartido. Por eso me he tomado la molestia de transcribirlo y dejarlo escrito para que vosotros y vosotras podáis leerlo en caso de que no conozcáis su canal de youtube que os dejo aquí enlazado tanto en vídeo como en enlace de psicovlog Sin duda, un canal que merece la pena que descubráis y que creo que intentaré transcribir en más ocasiones porque su contenido es muy digno.

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