El experimento de Milgram, o cómo cumplimos órdenes si otros responden por nosotros

El experimento de Milgram consistió en lo siguiente, Milgram les dijo a los participantes en el estudio que estaba analizando cómo los castigos influían en el aprendizaje, para lo cual otro participante estaría en una sala contigua que vería a través de un espejo y debería responder las preguntas que el participante en la sala de control le hiciera.

En caso de fallar a la hora de repetir lo que le pedian memorizar, éste debería darle una descarga eléctrica al otro. La potencia de las descargas eléctricas irían aumentando paulatinamente a medida que fuera fallando las preguntas de manera que se “incentivara” su memorización. Cabe decir que este segundo participante que “memorizaba” las palabras era un actor compinchado con Milgram.

El experimento de Milgram en marcha, obediencia de las órdenes.

Una vez empezado el experimento de Milgram, el actor después de varias rondas empezaba a fallar intencionadamente las respuestas de manera que el participante en la prueba le diera una descarga eléctrica (en realidad no hacía nada, el actor simulaba que recibía una descarga eléctrica al encenderse una luz).

A medida que el experimento seguía, la intensidad de las descargas iba en aumento y el malestar de los participantes a la hora de proporcionar las descargas eléctricas era cada vez más visible, a pesar de todo, Milgram pudo comprobar que bastaba con asegurarles que él se hacia responsable de lo que pasara para que siguieran dando descargas eléctricas a pesar de sus reticencias hasta el punto de que un gran porcentaje de los participantes acabó propinando descargas lo suficientemente elevadas que le hubieran causado la muerte de ser real.

[Actualización 2019] El vídeo que estaba a modo ilustrativo ya no estaba disponible en Youtube por lo que quito esa parte para que quede más limpia la entrada, si doy con el mismo vídeo lo subiré y os avisaré por facebook.

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