Cuando acaba una etapa y comienza otra: cómo reflexionar acerca de nuestras dudas

En primer lugar me gustaría agradecer a todos los seguidores y seguidoras que nos leen y contactan a través de las redes sociales. Es un placer escribir y saber que hay gente que nos lee y les puede servir nuestros conocimientos. También os animo a que nos planteís temas, dudas, reflexiones y todo aquello que queraís.

Dicho todo esto, hoy me gustaría reflexionar y contagiaros de estos pensamientos: ¿cómo afrontar cuando se acaba una etapa y comienza una nueva? ¿cómo podemos manejar todas las dudas que nos surgen? ¿Si tomamos una elección y nos equivocamos, podemos cambiar de opinión?

En cuántas ocasiones hemos sentido esta sensación, (¿qué hago yo ahora?¿qué decido en este momento?), es muy normal sentirse así. Las personas nos acostumbramos a rutinas y costumbres que parecen no tener nunca fecha de caducidad, pero cuando se cierra una etapa siempre nos surgen cuestiones que no sabemos bien como afrontar, en estos momentos nos pueden entrar miedos o dudas acerca de qué elección es la más correcta.

Hay momentos de nuestras vidas que son sorprendidos por un cambio: el fallecimiento de un ser querido, un ascenso, un despido, el nacimiento de un hija/o, acabar tus estudios, encontrar un nuevo trabajo. Somos seres humanos y nuestra vida se desenvuelve entre “etapas estáticas” y “etapas dinámicas”. Durante un tiempo vivimos inmersos e inmersas en la rutina y, de repente, se puede producir un cambio que puede desestructurar todos nuestros esquemas: la vida es un cambio constante, un aprendizaje constante. Pero sé consciente de todas las anteriores etapas, todas y cada una de ellas te han servido para crecer, para conocerte mejor y aprender a vivir.

A la hora de reflexionar sobre tus decisiones

  • Aprende a diferenciar lo importante de lo urgente. Sí, ya sé que está frase está muy escuchada, pero no le falta razón. Es muy importante que aprendas a diferenciar las cosas que requieren de una decisión en un corto plazo, y las decisiones que pueden ser más importantes pero menos urgentes.
  • Tómate tu tiempo, nadie tiene que decidir por ti.
  • Las personas que queremos, nuestra familia, nuestras amistades nos pueden aconsejar, pero nadie como tú mismo/a para saber hacia dónde quieres encaminar tu vida, tus pasos…
  • Sé realista: buscar tu verdadero camino no tiene que ser incompatible con pensar de manera cuidados acerca de todas las opciones que puedes elegir.
  • Sé feliz: recuerda que muy pocas ocasiones merecen la pena la tristeza, aprovecha cada instante para disfrutar de todo aquello que te rodea, tú eres lo más importante.

¿Y los errores? ¿Y si me equivoco?

No te preocupes si alguna elección no fue la correcta. Todas y todos tenemos derecho a equivocarnos:”errare humanum est“.

Muchas veces la urgencia de las situaciones nos obligan a tomar decisiones poco correctas, o las circunstancias cambian a lo largo del tiempo. No te preocupes, forma parte de tu aprendizaje. Si elijes un trabajo equivocado, siempre tendrás opción de buscar un nuevo. Si elijes una pareja incompatible, siempre podrás finalizar la relación y aprender. En eso consiste: aprender.

¡Sed felices y muchos saludos!

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