Como afrontar las tareas pendientes

Hoy en día todo tiene un ritmo frenético, y se nos acumulan las tareas pendientes a la mínima. El mundo está cambiando a una velocidad cada vez mayor, internet hace 20 años eran un puñado de páginas estáticas con gifs y cosas de ese estilo, hace menos de 5 años (cálculo a ojo, tal vez más, tal vez menos) pasó a llamársele web 2.0 con el dominio de blogs personales como bien podría ser este que ahora mismo estáis leyendo y ahora está empezando a surgir la versión 3.0 con el “boom” de las redes sociales.

En los últimos años décadas se van produciendo cambios cada vez más rápidamente y estamos inmersos todos en un contínuo ajetreo que parece no parar jamás. En cualquier ciudad relativamente grande puede verse gente y escuchar coches pasar por la calle a cualquier hora del día o de la noche.

No descansamos debidamente en muchas ocasiones y siempre tenemos algo que hacer. Tenemos tareas pendientes que hacer en casa, pensar en ver a esa persona que nos gusta en cuanto tengamos ocasión, ir al banco a hacer una transferencia, hacer una llamada de teléfono que teníamos que haber hecho hace días…etcétera. Un sinfín de cosas que parecen de una urgencia vital, vivimos en un mundo que parece diseñado para crear estres.

Entonces ¿que sucede? Si nos dejamos llevar terminaremos acumulando un gran número de tareas que no tendrían porqué acumularse innecesariamente. Habitualmente nos creamos un hábito de postergación, de dejadez, de abandono.

Solemos dejar las cosas que no nos gustan para otro momento en el futuro. “Tendría que llamar a Gonzalo para preguntarle cuando quería que fueramos” o “Tengo que limpiar la casa, está hecha un desastre” son frases que en alguna ocasión todos hemos dicho. Pero es una frase sin terminar,ESO es lo que tenemos que hacer, pero todavía queda por decidir la actitud que vamos a tener.

La actitud frente a las tareas pendientes es lo más importante

Hay dos opciones distintas, una con un comportamiento positivo que nos animará a hacerlo al momento y otra con una carga negativa que nos quitará las ganas de hacerlo siempre que podamos evitarlo.

Actitud positiva: Terminaría la frase diciendo cosas como… “¡Voy a hacerlo ahora y así me pongo a hacer otra cosa!” , “Mejor le llamo ahora que estoy pensando en este tema, así aprovecho y desconecto un poco mientras hablamos”. Es decir,buscando una motivación positiva que te ayude a hacer las cosas que tienes que hacer.

Actitud negativa: Terminaría la frase con cosas del estilo… “Uff…ahora estoy muy cansado/a para ponerme a limpiar, lo dejo para más tarde cuando esté más descansado/a”, “La limpio después de que termine de cenar/ de ver una película / de dar una vuelta “. Vamos, que en lugar de hacerlo en el momento sacamos cualquier excusa que podamos pensar y así, se va dejando para otro momento futuro porque nos resulta molesto o desgradable.

La pena es que por más tiempo que pase ese futuro no va a llegar hasta que la situación sea inevitable ya.Por más tiempo que pase vivimos en el presente, el futuro no va a llegar solo por más que lo esperes. O lo traes tú al presente, o nada. Por eso se van acumulando cosas, queda para “otro momento más adelante” y como no es un momento definido con exactitud, difícilmente llegará por sí solo.

Como ves, hay dos formas de tratar una misma cosa, una que busca alejarnos de hacer cosas que no nos gustan, y otra que trata de buscar un beneficio / algo agradable que nos pueda traer esa misma situación. La pregunta es…¿Cuál estás dejando que te guíe?

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